fbpx
info@laculturaldemadryn.com.ar +542804369449

Andrés, teacher de Children 4, Pre-Teens, Adultos 3/4, Adultos 4/5 y Adolescentes 4

Entrevista teacher Andres

La Cultu es más que una institución de inglés y las huellas de todos los que la transitamos marca la impronta de esta gran familia.

Hoy es el turno de conocer a Andrés, ex alumno y teacher de la casa, quien, tras dar sus primeros pasos como profe en la Cultu y luego alejarse por uno años de la docencia, volvió para dedicarse por tiempo completo a lo que tanto le gusta hacer.

En primera persona nos cuenta cómo vivió la vuelta a la enseñanza y su experiencia con la modalidad virtual que, sin dudas, es la gran protagonista de este año.

-¿Cuánto hace que sos teacher de inglés?

Yo fui alumno de la Cultu, empecé acá y después dejé de dar clases y me dediqué a otra cosa. Este año volví definitivamente como una forma de vida, porque antes lo combinaba con otro trabajo, y ahora retomé en este año tan particular. Fue una vuelta a dar clases y a la Cultu, estoy muy contento de estar de nuevo, los conozco a todos hace mucho tiempo y estoy muy feliz.

-¿Cómo te sentiste con la vuelta a la enseñanza?. ¿A qué edades te dedicás?

Tengo niños, preadolescentes, adolescentes y adultos, casi todas las edades. La vuelta estuvo muy bien, la modalidad virtual fue nueva para todos, pero vamos aprendiendo sobre la marcha, tanto docentes como alumnos y familias. Uno por ahí piensa que es sencillo estar detrás de una computadora, un teléfono o tablet, pero quizás los alumnos no tienen el lugar, la conexión y las condiciones.

Como docente el desafío es doble, yo soy el único varón -junto con Daniel Richter, director del Instituto- y por lo general daba cursos a gente más grande, nunca había trabajado con chicos de 9 años, así que fue mi primera experiencia, y bárbara. Al principio con un poco de ansiedad, y también los chicos, porque generalmente las teachers de inglés son mujeres y más para los chicos de esa edad.

La experiencia es muy buena, es rara, pero nos hemos aggiornado muy bien todos, creo que estamos bien parados y más acomodados a las tecnologías nuevas; se respetan más los horarios, los espacios y las formas de hablar. Al principio fue medio caótico, sobre todo con los chicos, pero una linda experiencia.

-¿Cómo fue la respuesta de los alumnos y familias?. ¿Se pudieron adaptar?

Todos los grupos son distintos, los chicos se han adaptado re bien y, aunque ninguno dispone de dispositivo propio, tienen asistencia perfecta, entiendo mejor que en el aula. Están re expectantes de las clases y, como todos, tienen sus días, pero se han acomodado de la mejor manera, creo que fueron los que mejor se adaptaron. Los padres están muy contentos, por lo menos nos agradecen mucho lo que hacemos.

Los adolescentes también se han adaptado naturalmente bien, si les preguntas, la mayoría no quieren volver al aula. Ellos están felices en sus casas, relajados, haciendo la clase como pueden, sin tener que moverse, hablar mucho, así que ellos están felices con la virtualidad.

Los adultos son a los que más les cuesta, aunque pueden tener un mejor manejo o acceso más independiente, son los que más extrañan el aula y el contacto humano. También la necesidad de ir a aprender a otro lugar, no es lo mismo desde la casa.

-¿Tuviste que modificar contenidos o la planificación?

Respecto a los contenidos, los cursos de adolescentes y adultos son bastante intensivos, así que no hay mucho para cambiar del contenido y la forma de dictar la clase, obviamente es menos dinámico. Con respecto a las tecnologías tuvimos que adaptar el contenido porque se trabaja con libros digitales, que algunos los veníamos usando y otros no.

Con los más chicos sí hubo que adaptarse porque con ellos hay mucho juego, interacción y cosas que se hacen en el aula que son muy difíciles de hacer virtualmente, entonces recurrimos a páginas específicas o hipervínculos para hacerlos jugar e interactuar virtualmente. Hubo que adecuarse, pero como es una situación mundial los website relacionados a la enseñanza están actualizándose todo el tiempo y es una herramienta fundamental, sobre todo con los más pequeños.

-¿Qué fue lo que les aportó esta experiencia?

Algo muy beneficioso es que esto nos llevó a conocer otra manera de enseñar y aprender, que sabíamos que existía, pero a la que no le prestábamos mucha atención, y esta pandemia no nos dejó otra chance, porque era esto o nada. Entonces abrió un abanico muy grande, por ejemplo, en adultos, una de las barreras para aprender una lengua extranjera es la vergüenza y el miedo, y la virtualidad en eso los ayudó, les ha mostrado algo que, si bien existía, ahora permitió que muchos se sumen al aprendizaje.

-¿Cómo ves el futuro de la enseñanza después de esta experiencia?

El aula va a volver, no sabemos cuándo ni cómo, pero se va a intercalar con la virtualidad. No va a desaparecer porque, de hecho, era el camino, sólo que se nos adelantó, pero era lo que venía, por eso creo que se van a entrelazar. Como todo, cada alumno elegirá de qué manera cursar de acuerdo a sus posibilidades. Hoy, quizás, la virtualidad es más cómoda para alguien con más acceso, porque se necesitan los dispositivos y la conexión, pero por ahí dentro de dos años es distinto, hay mejores condiciones y sea más fácil para un alumno tener una clase virtual que tomarse un colectivo hacia un establecimiento que le queda lejos. Creo que, definitivamente, la educación ya cambió y cuando volvamos al aula va a seguir existiendo la virtualidad, el gran desafío será articular ambas modalidades.

-¿Cuál es el balance que hacés de lo que va de este año?

El balance es altamente positivo, nosotros no tenemos de qué quejarnos, o por lo menos yo con mis grupos. Siguieron todos y se acomodaron, la deserción fue mínima y por motivos que hubiesen sucedido también presencialmente.

Dentro de lo difícil que está resultando este año se continuó, y con muy buen nivel, todos a la altura de las expectativas, así que más que feliz y contento por cómo se fueron dando las cosas, dado que nadie estaba preparado y que todo sigue siendo tan cambiante.