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Aixa, teacher de Adultos 2/3

teacher Aixa

A días de terminar el año, hoy toca el turno de conocer la experiencia y el trabajo realizado por la teacher Aixa. Dada su relación casi personal con la institución, define a La Cultu como su segunda casa y nos cuenta cómo atravesó este ciclo tan particular y exigente con su curso de adultos.

-¿Cuál es tu función en La Cultu?, ¿cuánto hace que formás parte de la institución?

Soy parte de La Cultu y estoy dentro desde hace muchísimos años. Por un lado, como hija (de Daniel, director del instituto) desde siempre. Como estudiante desde los 6; después en la adolescencia empecé a ayudar en administración y ahora estoy cuando Marlene se toma vacaciones. Por último, como profe empecé hace 4 años, siempre tuve un curso, a veces dos, y formo parte de la institución en muchos aspectos.

-¿Qué significa para vos La Cultu?, ¿qué destacarías?

Obviamente para mí La Cultu es como mi segunda casa porque crecí con el instituto en funcionamiento y siempre formé parte del mismo y lo vi crecer.

En cuanto a trabajar, lo que destaco, sobre todo habiendo pasado por otros lugares, es el grupo humano que existe. Es lo más importante y es lo que facilita que se trabaje de la forma en que se hace y eso después repercute en cómo se sienten los alumnos. La comodidad que manifiestan los estudiantes está dada por la que sentimos quienes trabajamos ahí. El grupo es súper lindo, ha tenido algunos cambios a lo largo de los años, pero en su mayoría no. Hay gente que está desde siempre y eso dice un montón de lo lindo que se trabaja y de cómo nos apoyamos y acompañamos entre todos. Creo que eso es lo más importante y lo más lindo.

-¿Cómo fue para vos transitar este año desde los distintos lugares que ocupas?

Durante el año solamente estuve dando clases, fue un año difícil, raro. Dar clases por Zoom, si bien considero que es lo más parecido a la realidad porque nos vemos por la cámara y charlamos, no es lo mismo que tenernos al lado. No se llega en la parte más humana de la misma manera, pero los objetivos se pudieron cumplir en gran parte gracias a la tecnología, porque de otra forma no hubiera sido posible.

Si bien hubo veces que tuvimos que lidiar con el mal funcionamiento de internet, con el estar en el hogar y demás, dentro de las posibilidades que teníamos y de lo raro que fue este año creo que se pudo llegar al objetivo perfectamente, que se pudieron dar las clases y los chicos pudieron aprender.

Por otro lado, al principio de la cuarentena, también pasaba que los chicos querían tener la clase porque era el ratito que tenían para ver a alguien y charlar. En un primer momento, cuando estuvimos más encerrados, eso ayudo un montón para poder mantener la parte humana y social activa; el haber podido ayudarnos desde otro punto también estuvo bueno.

-¿Con qué edades trabajas?, ¿cómo fue la respuesta de tus grupos?, ¿creías que iban a poder cumplir los objetivos?

Trabajo con un solo curso, con adultos, así que tengo estudiantes de edades que van desde los 20 años hasta los 50. Hay algunos que sólo estudian y otros trabajan.

Al principio nunca pensé que íbamos a dar solo una clase presencial en el año. Creí que era un tiempito hasta que se acomode todo, pero bueno, no se dio así.

En cuanto a los objetivos, si bien la primera semana la encaré de otra forma, después empecé con las clases por Zoom. Al principio costó. He tenido alumnos que me decían que no les servía de la misma manera una clase virtual que una presencial, que iban a hacer las actividades pero que no se iban a conectar y que cuando volvieran las clases presenciales iban a retomar. Yo respondía que conectarse y charlar era clave para hablar el idioma. Hoy, tiempo después, esas personas se dieron cuenta que pudieron llegar a sus objetivos y lo importante que fue conectarse.

En lo personal sentía que las clases eran bastante similares a una clase presencial, era raro, pero sabía que las clases se estaban dando, dentro de las posibilidades, lo mejor posible.

Estoy más que agradecida de haber podido lograrlo y de la respuesta de mis alumnos, porque siempre tuvieron buena predisposición, ganas de trabajar, de aprender y pusieron todo de ellos como la paciencia y las ganas de seguir. La respuesta fue muy muy buena y por eso se pudo terminar.

-¿Qué te dejó a vos este año?

Por un lado, los diferentes métodos que nunca hubiese pensado que podían llegar a existir. Y después, que cuando uno tiene ganas puede lograrlo. Si uno tiene ganas de trabajar, dar clases y aprender, se puede.

-¿Cómo crees que va a ser la vuelta a las aulas después de la experiencia que sumaron este año?

Creo que puede llegar a cambiar sabiendo todo lo que existe y que podemos hacer uso de eso fácilmente. Lo virtual es una herramienta más para poder enseñar.

-¿Qué crees que le aportó a La Cultu este año?, ¿crees que la institución salió fortalecida?

Creo que cualquier herramienta que uno pueda aportar ayuda y hace que se fortalezca. Además, la rapidez con la que se resolvió todo y el haber podido llegar a los objetivos, la fortaleció. Lo online es una metodología que llegó para quedarse, creo que a partir de ahora pueden existir y complementarse ambas opciones. Si bien no reemplaza a lo presencial, porque necesitamos el contacto social y se generan otro tipo de relaciones, es una herramienta más.

-¿Cuál es tu balance sobre este desafío que les tocó afrontar?

El balance es súper positivo, siempre intentando ver el lado bueno dentro de lo que estamos viviendo. Se pudieron cumplir los objetivos, se pudo enseñar, los chicos pudieron aprender y todos aprendimos muchas cosas como humanos, más allá de lo académico.