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La mayor repercusión es ser conscientes del maravilloso poder de adaptación que tenemos todos

Así lo expresó Daniel Richter, director de La Cultural Inglesa, respecto a los cambios a los que debió adaptarse toda la sociedad por la pandemia y a los que como institución debieron enfrentarse para seguir garantizando la educación. A continuación, su mirada sobre el trabajo de este ciclo, el balance sobre el regreso a la presencialidad y los nuevos desafíos para el 2022.

-¿Cómo fue organizar la vuelta a la presencialidad?

La vuelta a la presencialidad fue lo que todo el mundo deseaba. Alumnos, padres, teachers, todos. Entendemos que la virtualidad se impuso ante una cuestión externa y fue muy válida y sirvió. De hecho, puede seguir siendo útil en el caso de gente alejada o temporalmente enferma, para que pueda seguir las clases desde su domicilio. Pero la presencialidad es única, completa, es la única que permite el contacto humano y todas esas condiciones son irremplazables.

-¿Cómo resultó transcurrir este año con nuevas adaptaciones?, ¿resultó más fácil que el anterior?

Creo que fue un año de transición. Se podría decir que se volvió a una normalidad absoluta recién en los últimos dos o tres meses. Las flexibilizaciones fueron tales que nada pasaba más allá de tomar la temperatura y utilizar barbijo en clase, lo que es necesario, pero muy molesto. El resto del año fue muy de transición porque al principio hubo virtualidad y una DISPO que obligaba a clases combinadas, virtuales y presenciales en simultáneo. Fue más sencillo o más feliz porque nos acercaba de alguna forma a la presencialidad. No obstante, para el teacher y el alumno es más fácil llevar a cabo una clase totalmente virtual que una de modalidad combinada, porque esta última tiene el inconveniente de que el alumno que está de forma virtual no pueda escuchar con más claridad a todos sus compañeros. Pero son transiciones y hay que tomarlas de esa manera; sacar lo positivo y todo lo bueno. Esperemos que el 2022 nos permita volver a esa asistencia total al aula y sin barbijo.

-¿La propuesta 100% virtual siguió vigente?, ¿qué repercusiones tuvo?

No tuvimos cursos 100% virtuales. En algún momento se pensó como opción, pero ante tanto cambio, idas y vueltas, protocolos que se ajustaban todo el tiempo, hizo que estuviésemos más metidos en esas situaciones. Es una propuesta interesante, pero no debe surgir producto de una necesidad imperiosa como fue la pandemia. Tiene que venir con el convencimiento y el análisis de ser una variante factible, como de hecho lo es, pero cuando se estén viviendo tiempos más tranquilos, porque tuvimos meses muy ajetreados.

Transitando el cierre de este año, ¿cuál es el balance de este ciclo?

El balance es altamente positivo, pasamos de 29 años en presencialidad completa con cero inconvenientes a, en 15 días o una semana, ajustarnos al nuevo presente del mundo que nos obligó a aplicar la virtualidad. Esta se concretó con múltiples plataformas, con diferentes niveles de éxito y este año 2021 fue un año de transición hasta casi llegar a la normalidad. Ojalá esta nuevamente se plasme en los próximos meses y que el invierno siguiente nos permita encontrarnos dentro de la mayor normalidad posible. Pero fue altamente positivo.

La mayor repercusión es ser conscientes del maravilloso poder de adaptación que tenemos todos. Se presentó esta situación y fuimos agraciados porque pertenecemos a un rubro que nos permitió seguir trabajando de forma online. Eso es muy importante tenerlo siempre en mente. Saber que la mayoría de los obstáculos van a tener siempre una solución y acá nos hizo agudizar el ingenio a todos y poner en práctica un nuevo sistema que se implementó, fue factible y se llevó a cabo exitosamente.

-¿Cuáles son los desafíos para el próximo año?

Entiendo que van a ser más o menos los de todos los años. Dar lo mejor y llegar al alumno de la mejor forma posible. En particular, me parece que se va a seguir dando la posibilidad de combinar presencialidad y virtualidad para aquellos que se encuentren enfermos, para quienes tengan que viajar o no puedan acercarse al Instituto. Hay niveles que son más complejos que otros, sobre todo en los más chiquitos que no tienen autonomía.

Pero los desafíos son poder adaptarnos lo más rápido posible a los cambios que se puedan presentar y estar alertas. Creo que más que nunca tenemos que ser teachers “boy scout”, siempre listos; siempre listos para el cambio, para lo que pueda suceder, para un rebrote de pandemia, para situaciones inesperadas, ese creo que será el eterno desafío hasta dejar atrás todo esto.

Por suerte este nuevo año creo que hay un cambio sustancial respecto a 2020 y es que podemos hacer todos los exámenes finales con profesores de Buenos Aires y en forma presencial, porque están nuevamente viajando y eso es realmente muy importante, porque a nosotros nos permite hacer un couching de cómo estamos como institución, como teachers y de cómo están los alumnos como tales. Esto cierra un año 2021 altamente más parecido a años anteriores y mucho más completo.

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